En busca del pasado.

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A veces tengo dias que sin saber por qué...siento la necesidad incontrolable de tirarme a la montaña en el más intrínseco sentido de la expresión. Entonces escapo sin más y tiendo a refugiarme en lo más profundo de ella. Casi siempre solo y buscando escenarios lo más profundos posibles. Solo así encuentro el sosiego que necesito. Equivocado o no..es el equilibrio necesario.

En una de las veces, programé el sentirme lo más alejado posible de nucleos habitados. Siempre que lo hago huyo al lejano occidente asturiano rayando con tierras gallegas. La nada más absoluta para sentirme de nuevo encendido. Ciclos de nuevo.

Despues de pelearme casi a machete con un desconocido robledal mixto. Aparecí en un sitio de los que..desde entonces ya forman parte de mi particular lista de sitios "propios".

En medio de un caos de valles y carballeras..en el fondo de un vallejo me encontré con un pequeño núcleo semi abandonado. Caserio y pequeñas praderias en desuso..medio en ruinas..rodeadas de poco menos que una selva.

Me tomé mi tiempo. Mis ritos..mis reglas..unas fotos...y entonces me fijé en el viejo Tejo.
En el dialecto occidental  "Teixo". El Árbol de la vida, de la muerte y de la eternidad, para los antiguos pobladores astures.
De la vida, por que siempre se plantaba uno donde se enterraba una persona querida con la esperanza que descansara en paz. De la muerte, por que todo él.. es mortal y tóxico...desde sus hojas a su savia, pasando en menor nivel por sus frutos rojos. Y de la eternidad, por que es el árbol más longevo que crece en nuestra tierra. No en vano tenemos ejemplares milenarios en Asturias, Galicia y León.

Las antiguas tribus astures que luchaban contra Roma hace dosmil años, impregnaban la punta de sus flechas con la savia de este árbol. El objetivo era lógicamente causar el máximo mal mortal en sus enemigos.
Incluso cuando estaban a punto de ser apresados, ingerian esta savia para suicidarse y no ser apresados.

Por eso me fijé en el tronco de aquel "Teixo".
Pleno siglo XXI.
Allí en medio de lo más recondito...alguien había hecho un sangrado de savia de Teixo.
Alguien habia extraido su savia repetidas veces como se pactica el sangrado en otras especies con distinta finalidad..(pino,alcornoque...).
Pero esto es un Teixo..un Tejo. Con savia peligrosa y mortal.

Algo que de modo ascentral se realizaba para causar la muerte del enemigo.

Se que cada veneno..en pequeñas dosis..como la toxina del Tejo, como el estramonio, como la celedonia. Puede servir para todo lo contrario. Para aliviar o curar procesos cancerígenos.

Pero me quedé gran rato digiriendo algo...que nunca había visto.
Aún hoy lo hago.

En Septiembre

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 La mayoría de la gente prefiere el verano por aquello del calor, otros la primavera por que todo es colorido y renovación. Los menos prefieren el invierno por aquello de la nieve.
Y muy pocos tienen la cabeza en su sitio para desear que llegue el Otoño.
Ya está aquí. El bosque manda.

Foto 1: Carbayera en Castro. Salime. Asturias
Foto 2: Alrededores de Fornos. Camino de Oliveiroa. Galicia

La Montaña de Serbal en Google Maps