Hace poco subí el Maciédome. Fui con mi club de montaña de toda la vida. La Peñuca de Gijón.
Hacía mucho tiempo que no iba con ellos. Allí se respira montaña por todos los lados.
Les tengo tanto cariño que mientras subiamos al picu me dió por pensar en todo lo que me han
enseñado. En estos dos ultimos años han pasado tantas cosas y he viajado tanto, que me desvinculé
de ellos. Y me dió por pensar que en cierta manera les debo una disculpa.
El grupo pasó por dificultades y yo estaba metido con el anterior equipo directivo en la organización.
Echo de menos cuando realizaba las hojas de ruta, los calendarios o cuando me tocaba controlar alguna de las rutas bien como guía o bien con los walkies. Disfrutaba y mucho.
Debí ayudarles más y aunque en estos últimos tiempos he dado más saltos que Willy Fogg y no he podido estar en casa todo lo que era necesario. Realmente me siento un tanto culpable. Y como se que durante todo
este tiempo muchos de ellos han ojeado este blog...pues eso..que lo siento.
Afortunadamente los problemas del club se solucionaron y al acabar nuestro mandato si que hubo otro
equipo directivo que se hizo cargo de todo. Gente del cub de toda la vida.
Ahora al contrario que muchos clubs señeros de Asturias. La Peñuca goza de enorme salud.
Autobuses llenos todas las semanas y una cierta renovación de gente más joven.
Retomo mis salidas con ellos. Realmente allí si que disfruto a fondo. Gran parte de lo que se lo aprendí con ellos. Y eso no se olvida.