Etapa 1: Ayamonte-Praia de Faro 75 kmts

14 comentarios

 La historia comenzó en León. Algo resacosos despues de las fiestas de nuestro pueblín
Sta María del Páramo y del cumple de mi ahijada Eva. Nos levantamos el lunes sin prisa
y encajamos las bicicletas y el material como pudimos en el coche. Pasariamos todo el día
de viaje hasta Huelva.
Aunque los cálculos estában claros no contábamos con meter la pata. Las conversaciones entre
hermanos suelen ser bastante impredecibles..entre intentar arreglar el pais y comentar millones de
cosas...zas..a la altura de Badajoz nos equivocamos y aparecemos prematuramente en Portugal
en una gasolinera con telarañas...cagamentos..risas y vuelta a la senda correcta.


Rozando las últimas luces llegamos a Huelva. Sin planes establecidos buscamos un hotelín
asequible. Unas hamburguesas, una ducha (hosties que calor hace en el sur)..y antes de acostarnos
trazamos el plán del día siguiente. Hasta la frontera de Ayamonte desde Huelva hay unos 50 kmts.
Yo en caliente propongo empezar ya en bici desde Huelva. Alberto es partidario de agarrar un autobus de línea y ahorrarnoslos. La dificultad es convencer al choferu de meter los dos armatrostes, alforjas y el material en el maletero.
Al final optamos por probar lo del autobus.
Al día siguiente llegamos a la estación de autobuses de Huelva. Es una loteria. Hablamos con el jefe de estación que nos remite al chofer. Sin embargo éste frunce el ceño y se pone cabezonón. Alude que las bicis si se mueven joden las maletas de los demás viajeros. El Autobus parado y el chófer se larga a parlamentar con el Jefe de Estación. Alberto tiene fuertemente apretada la bomba de hinchar.
El plan B es atizarle al choferu y huir velozmente.
No hizo falta, el choferu acepta. Montamos las bicis con alforjas y todo en la bodega.
Como colofón, Alberto me pone de los nervios..decide desmontar los pedales para que no se "lastimen"...y el pasaje esperando.


Entre unas cosas y otras llegamos a Ayamonte rondando las 2 de la tarde con un calufo que espatarra. Ahora debemos cruzar el Guadiana, la frontera con Portugal. Corre que te corre
nuestras primeras pedaladas hasta la barcaza que lo cruza. Al fin respiramos. Colocamos las bicis
y empezamos a hacer fotos. Así llegamos a nuestro comienzo oficial al otro lado del estuario.
La primera población portuguesa...Vila Real de Santo Antonio. Son las 3 de la tarde.
A pedalear. Hasta donde lleguemos antes de que se ponga el sol.
Allí nos dimos cuenta de la constante de este viaje en días posteriores...hacer salvajadas.
Entre que fisicamente estábamos como nunca y que nos quedában 1.000 kmts por delante..
hala....75 kmts hasta pasar Faro y buscar la barra de arena de Praia de Faro.
Primer contacto con el Algarve. Mucho tráfico en las carreteras y mucho calor.
Y otra constante de Portugal..las carreteras generales sin aviso..se convierten en autovias.
Sustos y agobios finales para al final cenar en Praia de Faro. Y otro descubrimiento..en Portugal
son como las gallinas...se pone el sol y desaparece el mundo..todos a dormir.
Aún así el sitio es precioso. Una barra de arena de unos 100 mts de ancho..mar a un lado..mar a otro.
Descubrimos tambien la cerveza Super Bock...nuestra gasolina..y el Licor de Beirao..nuestra perdición.
Es Septiembre..temporada media baja..pero del aeropuerto de Faro no paran de salir y entrar low-cost de jodidos ingleses, en busca del coma etílico y de contarlo luego durante el infumable invierno británico. Al lado nuestro una pareja de ellos rondando la treintena cenan en silencio. Muy modositos ellos. Elucubramos que luego en la habitación les va la marcha...cuero..cera de vela..cigarros encendidos...el susodicho Licor de Beirao nos empieza a demostrar que es peligrosísimo.
Así acabó nuestra primera jornada. Azufraos y ya metidos en faena.


Foto 1: Barcaza que cruza el Guadiana. Los lugareños no debían haber visto en la vida unas alforjas.

Foto 2: Fue el primero de un millón de estuarios que cruzamos.

Foto 3: Notamos que el ritmo de vida en el sur es agradablemente relajado.

Foto 4: Ahí tan!!..La Serba-Móvil y La Mantis de Alberto. Fieles siempre.

Hacia el Este y hacia el Norte

6 comentarios


 El estado normal de la mente humana es el impulso por viajar..por descubrir..por conocer.
La necesidad de frenar las ganas de intentarlo, de coger lo mínimo y marcharse siempre acaba
con las ilusiones de la mayoría de la gente. Trabajo..familia..edad..dinero..son las excusas en las que
se parapetan.

 Afortunadamente algunos nos seguimos resistiendo al estado de enlarvamiento que hoy
en día se ha adueñado de nuestra sociedad. Tambien el ser humano está capacitado para intentar
saltar los impedimentos que frenan el deseo de marcharse en todo momento.
El que suscribe y mi hermano Alberto somos dos bichos raros de esos a los que el picorcillo
de oler nuevos horizontes no nos ha abandonado todavía. Y a estas alturas de la película..
menos que nunca.

 Cada momento tiene su proyecto..su tempo..su cadencia. La teoría siempre se puede convertir en práctica..solo hace falta mirarse a los ojos y decir...·..Y por qué no???..".
Supongo que la gente no comprende ciertas cosas que el ser humano tiende a atreverse a hacer.
Pero se me ha olvidado decir..que nosotros dos somos tambien raros para eso. Indiferentes al que dirán.

 He de decir tambien en honor a la verdad, que el gestor ideológico de nuestro proyecto fue desde
el principio Alberto. Secundarlo fue fácil. El formato estába envuelto en papel de regalo.
Siempre hemos estado juntos desde que nacimos, y mientras fuimos crios siempre había una bicicleta debajo de nosotros. Así que de esa manera el reto era más atrayente.

Cruzar toda la costa de Portugal. Desde su frontera sur con Andalucía en Ayamonte, hasta su otra frontera en el norte con Galicia en Caminha y Tuy.
Siempre pegados al mar. Siempre oliendo el Atlántico. Por medio el ruidoso Algarve y su turismo, para luego girar al Norte y buscar la tranquilidad en el Alentejo y la Costa Vicentina..cruzar mil estuarios..Setúbal..Lisboa...el dorado Aveiro..Oporto...y finalizar en la frontera gallega. Y allí tocar las aguas del Miño. Aguas que víenen de nuestra casa..de nuestras montañas a las que una y otra vez subimos.
Rondar los 1.100 kmts.. en 10 u 11 días era nuestro plán..rezar por el buen tiempo ante las temidas borrascas atlánticas...ahorrar portando más peso en nuestras alforjas con tienda de campaña y esterillas..no tener averias, pinchazos..lesiones..añorar nuestra familia..y sobre todo disfrutar..
Y sabes qué?...Lo conseguimos.

Y me apetece contarlo día por día..

La Montaña de Serbal en Google Maps