Darío

Darío callejeaba por Puerto Nariño, en el corazón del Amazonas.
Listo,avispado...veía crecer la hierba.
Sobrevivia como podía.
Sus escasos años no podían esconder la dura vida que le había tocado pasar.
Rápidamente se pegó a nosotros en cuanto bajamos de la canoa.
Cualquier cosa por un plato de sopa.
Pero tenía algo más.
A pesar de que en su existencia o eres un hijo de puta o no sobrevives, el todavia
guardaba la inocencia en sus ojos. Además de una sonrisa encantadora.
A pesar de conseguir lo poco que podía conseguir de nosotros, se pasó
todo nuestro paso por aquel poblado, entregándose sin más a nosotros.
Nos hizo de guía,cicerone y nos contó todo lo que el sabía del poblado, del río y
de la selva.

Hubo una conexión especial entre el y nosotros. Sobre todo con las chicas.
Recuerdo aun su cara en la orilla del Amazonas mientras nuestra canoa se alejaba.
Probablemente su vida habrá tomado un triste rumbo. Deseo de todo corazón que no.
Como ya comenté en otro tema, en esta parte del mundo solo te queda el alcoholismo,
el tráfico de drogas, o algo peor. No hay salida.
Este crio en nuestra sociedad estaria predestinado a ser alguien importante. Su
inteligencia así nos lo sugería.
Nadie se imagina el enorme potencial que atesora estos sitios tan deprimidos.
Potencial perdido por que el mundo está montado de puta pena.
Así de claro.

2 comentarios:

L. A. Ramos dijo...

Un saludo para Darío, tu felicidad es contagiosa, no cambies campeón, te recordamos con cariño.
Seguro que nuestro amigo de Puerto Nariño ya navega por internet. Espero que no vaya a leer esta entrada tan pesimista.
Carlos, te has pasado.

Un saludo

susane dijo...

Gracias a su sitio que acabo de appendre varias cosas. Sigue adelante!

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