Instinto animal

La verdad es que es una pena que no hubiera sabido que pasariamos por
Orticeda. Si lo llego a saber hubiera llevado el teleobjetivo. Cuando Freije
programa una actividad es como si la lacrara en un sobre cerrado.
Para la berrea en Septiembre la cosa será distinta.
Ahora tienen un olfato tremendo y te localizan rápido. Pero en plena
berrea, cuando por territorialidad y por sus peleas amatorias, estan
sensorialmente anulados, es realmente terrorífico oirlos a tu lado.

La querencia del venado por estos montes es sencillamente espectacular.
Buenos pastos de altura, y buenos refugios y encames tanto en los hayedos
de las laderas norte, como piornales,gorbizales y enebrales de monte medio
en laderas sur. Un paraiso para ellos.
El otro día,bien visto,fue algo un tanto patético vernos reptando como los
marines para como en mi caso acercarme para hacer alguna foto de pésima
calidad por la distancia.

Así quedamos el bueno de victor y yo. De garrapatas hasta la bola.
Es muy agradable llegar a casa y dedicarse a quitarlas una por una antes
de entrar a la ducha. Algo bueno tienen, y es que no les gusta las partes..
pudendas..era lo que faltaba.
Por otro lado, ha sido un invierno duro para ellos, pero aún así hay unas
veceras de ellos increibles.

En esta época del año, luego del desmogue, aún no se les ha desarrollado de
nuevo la cornamenta. Salvo algunos grandes machos que ya muestran el
primer tramo de asta.
En un mes tendrán un aspecto imponente.
Aún sin la cuerna, de lejos se sabe bien quienes son los machos.
Estos poseen una musculatura pectoral impresionante. Producto de su tamaño,
y supongo tambien por la necesidad de sustentar un cuello más largo, y el peso
de la cuerna.

3 comentarios:

Mª Angeles y Jose dijo...

Que regalos mas bonitos te da la naturaleza,son preciosos libres y en su territorio.
Que verde que esta todo!! que bonito.
Saludos
Gracias de corazon por tus comentarios, lo unico que somos es aprendices dia a dia.

Alberto dijo...

Esto lo tenemos que hablar en privado...

Mariluz dijo...

Vengo todos los días, leo tus entradas, admiro tus fotos, disfruto de tanto verde, tanto aire puro, te envidio por hacer lo que haces, escalar esas montañas y disfrutar de unas vistas reservadas sólo para unos pocos privilegiados, vuelvo a leerte y me quedo sin saber qué escribirte, sólo deseando estar ahí disfrutando también de tus verdes montañas. ¿Y yo he tocado tu fibra sensible?
Pero vengo todos los días.

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La Montaña de Serbal en Google Maps